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Nilda Fichera

A Nilda Fichera y sus Padres, quienes del amor hicieron una herencia

El amor siempre encuentra el camino
con alas de esperanza en su sueño
ayer, lo recorre en pergamino
hoy, en una PC se da risueño.

El amor por siempre será el mismo
cartas, esperas, sueños de boda
PC, luz, sonido, igual idealismo
busca las alma y las acomoda.


Hacen setenta años, el amor descubrió dos almas gemelas, travieso preparó su escenario.
Sin los jóvenes saberlo, los guió por un hermoso sendero.

Cubrió el cielo de blancas y juguetonas nubes, le pidió a la brisa su perfume de rosas, a los pájaros sus más armoniosos trinos y al sol que jugara con los colores.
Cuando todo estuvo listo, Cupido, oculto entre las hojas de un frondoso árbol, espero que los jóvenes se acercaran. En el momento que sus ojos se encontraron, Cupido clavó su certera saeta y los corazones de aquellos jóvenes quedaron atrapados por el amor.

Sus cuerpos guiados por la fuerza del amor se acercaron y con trémula voz el joven dijo,
-Dios en su creación hizo maravillas, pero ninguna como usted.
La joven entornó sus hermosos ojos, sus mejillas se colorearon y su corazón en secreto susurró, -También usted.
Desde ese instante, aquel sendero fue testigo, día a día, de la maravilla del amor, que como un capullo fue abriendo sus pétalos.

Era tan hermoso el amor de aquellos jóvenes que el cielo, nubes, brisa, pájaros, naturaleza y el sol, siempre adornaron sus encuentros.

Un día la vida los separó y aquellas almas, aun separadas continuaron amándose, pero ahora, las letras fueron sus cómplices.
Cada día una carta traía el sentir, los sueños y la esperanza de un rencuentro. La joven hizo de aquellas cartas su almohada y el joven el puente donde sus almas comulgaban. El tiempo pasó y el amor continuó fuerte, cupido sonrió satisfecho y habló con el destino. Este viendo la belleza, la perseverancia del amor de aquellos enamorados, decidió ayudarlos y días después, aquellos joven volvieron a unirse.
Esta vez caminaron unidos por siempre, crearon una familia y aquel amor vivió por siempre.
Aun después que sus cuerpos dejaron de existir, permaneció vivo, en cada rincón que habito y en sus retoños, frutos de su amor.
Hoy ese amor, reparte amor, en las manos de una de sus hijas, nuestra querida Nilda.

Y yo, como un homenaje a sus padres comparto con ustedes, ese amor que a mi ella transmitió, llenándome de sueños y esperanzas.


Gracias Nilda, por compartir conmigo tu herencia.

Rocío
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